Tenemos varias leyendas sobre la Virgen de
Dulcis... ¿leyendas?... ¿devoción?... ¿verdades?... ¿milagros?...
- Profusión de panales de miel.- Es
creencia popular que en los alrededores de la ermita, hay muchos más
panales de abejas que en otras zonas, debido a que la Virgen le gusta la
miel. Ella misma se apareció sobre un panal de miel.
- Protección del habla.- Es práctica
usual entre los habitantes de la comarca, "pasar a los niños por
Dulcis" El ritual consiste en untar la lengua del niño-a, a los pies
de la Virgen, con aceite procedente de las lámparas que arden en la ermita
o aceite bendecido en la mísma. Esto tiene la propiedad de preservar el
habla. Esa es la creencia.
- La Virgen no quiere trasladarse.-
Hace algunos siglos, las gentes de Alquezar decidieron que la Virgen
estaría mejor en la Colegiata, que en la humilde ermita de Buera. Así que
un buen día, sin consultar a nadie, unos cuantos mozos fornidos,
partidarios de la política de los hechos consumados, fueron a la ermita,
cargaron con la Virgen y tomaron rumbo a Alquezar. Pero se daba el caso, que
a medida que avanzaban por el camino, la Virgen pesaba más, y a cada paso
se hacía más pesada, de tal manera que al llegar al Ramillar, ya no podían
moverla. Al darse cuenta los mozos de este prodigio, decidieron restituir la
Virgen a la ermita, sucediendo que en el camino de vuelta, cada vez era más
ligera. Así que con toda facilidad desanduvieron el camino hasta poner a la
Virgen donde ella quería.
- El caballero y el caballo.- Hace
mucho tiempo de esta historia. En cierta ocasión, un arrogante soldado
quiso profanar el Santuario de Dulcis, entrando a lomos de su corcel en el
templo. Sin embargo al llegar a la puerta, el animal se negó a cruzarla
parando bruscamente, el jinete salió despedido hacia el interior de la
iglesia yendo a caer postrado, a pesar de su impiedad, a los pies de la
Virgen.
- Las brujas y Buera.- Siento mucho, no
conocer ninguna historia de brujas o de miedo originada en Buera. Aunque en
alguna chimenea, aparece algún espantabrujas, jamás oí contar cuando era
zagal, ni historias de brujas ni de fantasmas, ni conocí ningún rito
supersticioso. Las historias más
espeluznantes que oí en esa época, consistían o en que un rayo había
entrado por la chimenea en una casa, o que un águila había atacado a un
niño pequeño. Es por esto, que pienso que las gentes de Buera, son muy
descreídas en este aspecto, bastantes pragmáticas y realistas. Muy
difíciles de asustar. Ante las historias de miedo, les da por reirse de
ellas.